Esto que tengo con the Baby Wonder está empezando a mostrar sus lados menos amables. Físicamente, no damos un Alé-Alfano. Baby parece mucho más grande, yo engaño unos menos.
La brecha viene cuando nos toca sus amigos en casa. Muchos de ellos viven con sus pás y venir a casa tiene mucha mística. Regadero de cervezas, Play, puchos (que asco), zapatillas con barro y novias cuasi teens. El otro día vino uno con una de 17. DIECISIETE, onda, el año pasado estaba en quinto año. Y ahí es cuando me agarra la cosita. Me escapo a la cocina, miro por la ventada y del departamente de mi brother cuelgan los baberos de su menor. Uterus interruptus me dialoga que si bien es exageradamente precoz pensar en algo medio serio con el Baby, the clock is running y este cuerpito no acusa 17.
Digo, habíamos quedado que ya queríamos algo con sentido. Mi ansiedad anticipatoria va tres años adelante y lo veo al Baby still muy chiquito para algo. De la mea culpa a amanecer mojada por dormir con críos dice mi socia, de que me importe un óvulo y disfrute esta incipiente relación.
Esta semana tocó conocer a parte de su familia. Su hermana más grande tiene mi edad. Ella también salía con el grupito de chicos del San Juan cuando estaba en primer año. La mamá me llenó de brownies y lemon pie y el papá me llevó a conocer el galpón donde tiene sus premios de cuando saltaba. Lejos fue de ser una presentación de "novia" de más está escribirlo. Fue circunstancial y espontáneo.
Este fin de semana toca viaje a MDQ por evento chiquito. Tengo los cds para la ruta, el bolso, la socia en casa terminando de preparar todo el paqueterío que tenemos que llevar. Evento farmacéutico con muchos sexólogos, piscoanalistas y visitadores médicos. Un show de humor, otro de música de los setenta, poca ambientación, facilongo.
A las seis busco Baby Wonder por su bureau y partimos. Socia va con su marido.
Good sexpectations por doquier: salud, dinero y amor.
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